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Investigación

Un sector, muchas realidades: las brechas de recursos entre las organizaciones de Nuevo León

By 20 julio, 2026No Comments
Un sector, muchas realidades: las brechas de recursos entre las organizaciones de Nuevo León

Cuando hablamos del sector social, solemos referirnos a él como si fuera uno solo. Los datos cuentan otra historia.

En la publicación Aproximación estadística del sector social en Nuevo León: desigualdades y fortalecimiento partimos de una idea incómoda: dentro del sector social también hay una profunda desigualdad.

Al dividir a las donatarias autorizadas del estado en cuatro grupos según su nivel de ingresos, encontramos que un tercio de las organizaciones concentra 96% de los ingresos del estado. Los otros dos tercios de las organizaciones operan con apenas el 4% restante.

La brecha se reproduce en todo el sistema

La desigualdad no se queda en los ingresos. Se repite en aquello que permite a una organización operar.

En el personal: cerca del 80% de la fuerza de trabajo del sector es voluntaria. En los cuartiles bajos esa proporción es casi absoluta, lo que limita la continuidad y profesionalización de las organizaciones.

En la sostenibilidad: el Q4 genera 65% de sus ingresos por cuenta propia y retiene 29 centavos de cada peso. Los cuartiles bajos dependen de donativos externos para más del 80% de sus ingresos y, en varios casos, gastan más de lo que reciben.

En la evaluación: si medimos el impacto sobre todo en términos de dinero, las organizaciones pequeñas siempre parecerán “menos”. Sin embargo, el Q3 —integrado en su mayoría por organizaciones micro y pequeñas— aporta cerca de 40% de las necesidades atendidas en el estado con una fracción mínima de los recursos. Su presencia en el territorio es un capital que los números financieros no capturan.

Dos círculos que se refuerzan

Con recursos propios, una organización puede sostener un equipo estable; con equipo, profesionaliza su operación; al profesionalizarse, genera evidencia y confianza; y esa confianza atrae más recursos. Es un círculo virtuoso.

En la base ocurre lo contrario: sin ingresos propios no hay equipo, sin equipo no se documenta el impacto, sin evidencia cuesta atraer donativos, y sin donativos persiste la dependencia. Como el financiamiento tiende a fluir hacia donde ya hay capacidad instalada, puede terminar ensanchando la brecha en lugar de cerrarla.

Implicaciones para donantes y programas de fortalecimiento

Si la desigualdad dentro del sector es real, tratar a todas las organizaciones igual no es neutral: favorece a quienes ya tienen. Del estudio se desprenden algunas ideas de acción:

Fortalecer a la medida. Cada cuartil enfrenta un reto distinto —innovar, capitalizar la flexibilidad, sostener el voluntariado o alcanzar estabilidad básica.

Financiar la operación, no solo los proyectos. Para las organizaciones de base, un equipo pequeño y estable es la condición previa para crecer; los apoyos multianuales cambian la ecuación.

Ampliar la vara con la que medimos. Incorporar el conocimiento del territorio y el capital relacional como parte del valor, más allá de lo financiero.

Un punto de partida

Este estudio es una fotografía, no una película: describe cómo se ve el sector hoy y tiene límites —el Q4, por ejemplo, es tan diverso en sí mismo que merece un análisis más fino—. Lo entendemos como un primer paso. La pregunta que deja no es solo cómo repartir mejor los recursos, sino cómo construir un ecosistema más equilibrado. 

El estudio completo, resumen ejecutivo e informe interactivo pueden consultarse aquí: https://linktr.ee/ycomexico

Tatiana Fraga Diez

Autora: Tatiana Fraga Diez
Directora, yCo. Centro de Fortalecimiento para OSC en N. L.


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